MAHAHUAL

Todo comenzó con la invitación de mi amiga Eva a conocer un destino no tan concurrido, setrataba de Mahahual en la Costa Maya en el Estado de Quintana Roo, el objetivo también eraconocer la Posada de los 40 cañones, un hotel Boutique propiedad de 3 italianos.

Aeropuerto Cd. México
Aeropuerto Cd. México

La aventura comenzó cuando salí de mi lugar de origen a las 6:20 am, volé hacia la Ciudad deCancún, como me emociona demasiado viajar en avión, llegué muy temprano al aeropuerto, esuno de los motivos por los que no me cuesta trabajo levantarme, si no es por eso, no hay formaque me levante rápido; desde que llegué a Cancún estuve en comunicación con uno de los sociosdel hotel, eso me hizo sentir que no estaba sola, alguien estaba al pendiente de mi y de que llegaracon bien a mi destino. Me habían dicho que Mahahual estaba a 3 horas de Cancún, pero cuál seríami sorpresa de que no era así, la maleta tardó mucho en salir, me dirigí a “la terminal del ADO” y compré mi boleto hacia Playa del Carmen, el camión de Playa del Carmen hacia el poblado de losLimones salía con una hora de diferencia, me daba tiempo perfecto de comer para tomar elcamión de las 15:30, sin embargo me habían advertido que en Mahahual no había muchos cajerosautomáticos, así es que antes de comer me dirigí a sacar dinero, aunque llevaba efectivo, pero unonunca sabe, qué se le pueda antojar, no podía estar en Playa y no tocar aunque fuera por unmomento el mar y sentir la arena, así es que con mochila al hombro me aventuré a la playa queestaba a pocos metros de la terminal, qué emoción me da ver ese mar azul o verde turquesa quetanto me gusta, pero el tiempo era escaso, apenas la foto del recuerdo y a buscar qué comer, noencontré muchas opciones rápidas, así es que apenas unas papas y un refresco (de sidra negra,¡delicioso!) y a subirse al camión!!! En el camino y gracias a la tecnología, cambié de guardián,ahora era Jhonny al que tenía que reportarle mi localización, en el autobús iban sentadas dos señoras, mamá e hija y el nietecito, iban los tres en dos asientos, como me encantan los niños noresistí y terminé platicando con ellas, le ofrecí a Enrique que se cambiara a mi asiento, el caminoera largo y pensé que su mamá y su abuela podían estar incómodas, pero Enrique no accedió, deahí en adelante no dejaba de verme, hasta que casi al final lo convencí y se cambió al lado mío, ahíme enteré que tenía 6 años y que la mamá trabajaba en Mahahual y vivían en Los Limones, soloque se bajaron antes de llegar a la terminal y me dieron indicaciones de que ya casi iba a llegar.¡Bendito Jhonny! Supuso que me había pasado de la terminal de Los Limones, pero aquellofrancamente no tenía cara de terminal, así es que cuando Jhonny me dijo que me había pasado,tuve que bajarme en plena carretera, eso estuvo muy simpático, Jhonny me alcanzó en lacamioneta y le pedí hacer una escala técnica, el viaje ya había durado mucho y yo me puse unpoco triste al saber que de mis tres días de playa, ya sólo me quedaría uno, ya que usaría eltercero igual que el primero, tooodo un día de viaje, sin embargo me acordé de lo que dijo Evaacerca de las casitas con techo de paja donde suele vivir la comunidad maya y si, son muy lindas.En el camino a Mahahual conocí al hijo de Jhonny quien me enseñó a decir perro en maya: se dicePeek, recordé cuando los mixes en Oaxaca me enseñaron algunas palabras, ¡¡¡eso siempre meemociona!!! Veníamos jugando en la carretera, le hice creer que había cruzado una tortuga y pasó todo el camino buscándola; por fin llegamos a los 40 Cañones, eran las 7:50 pm, en conclusión hice alrededor de 14 hrs. de viaje desde que salí, pero no se me hizo nada pesado el viaje, lo disfruté.

Mahahual
Mahahual

Llegué y por fin conocí a Mimmo y a Andrea, el restaurante del hotel me pareció de lo más lindo y acogedor, una iluminación y un ambiente bastante agradables, como es de suponerse estaba un poco hambrienta y cené un delicioso filete de pescado, en verdad me supo muy bueno, y no creo que haya sido por el hambre, tenía un sazón delicioso.Quise conocer la playa no importándome que fuera de noche, así es que yo solita me aventuré en la obscuridad y por fin metí los pies en la playa de Mahahual, había llovido todo el día así es que sólo lograba ver dónde estaba cuando un rayo iluminaba mi entorno, daba un poco de miedo, lo confieso, porque era un lugar desconocido para mi y estaba inmersa en la naturaleza, de repente escuché algo en el agua saltando, me quedé quieta y lo volví a escuchar y a ver, era algo raro, ¿un pez? Pero se escuchaba por fuera del agua, me empecé a emocionar y a desear que llegara el día siguiente para seguir conociendo tan maravilloso lugar.

Suite
Suite

Pensé que no iba a dormir bien, ya que a mi me cuesta trabajo conciliar el sueño, pero dormí como un angelito, y cómo no después de 14 hrs de viaje, el colchón de la cama demasiado cómodo. 

Hotel y Restaurante
Hotel y Restaurante

Al día siguiente, intenté levantarme a las 7 am para irme a disfrutar el mar, sin embargo y como les narré antes, eso me cuesta. A las 9 am yo ya estaba sentada en el restaurante tratando de decidir qué desayunaba, ordené unas crepas 40 cañones, ¡¡¡la cosa más deliciosa!!! Y ahora si: ¡a la playita se ha dicho! Me preocupaba un poco el hecho de estar sola y tener todo un día para estar ahí sin compañía, pero cuando vi la playa de día el lugar me cautivó, comencé a adentrarme en el mar y me llamaron mucho la atención los pececitos que habitaban el lugar, unos peces transparentes de tres tipos: unos muy comunes, otros larguitos y otros larguitos como pez espada, ¡increíbles!, yo trataba de seguirlos y era muy divertido, al poco rato de estar familiarizándome con ese mar de aguas cristalinas, Mimmo me encargó con Oscar quien fue mi guía de turistas y el encargado de darme a conocer qué había más allá de la costa. 

Fui con él en Jet Skii, y me llevó hasta el arrecife, en donde cuál sería mi sorpresa que la tortuga que imaginé en la carretera con el hijo de Jhonny se hizo real pero esta vez en el mar, quedé impactada y le pregunté que qué era lo que había visto la noche anterior saltando en el mar y me dijo que eran sardinas saltarinas, me explicó que en el arrecife podías encontrar todo tipo de peces, de muchísimos colores así como coral, que había un coral fuego que no se podía tocar, lástima que no pude esnorquelear porque traía lentes de armazón y si me los quitaba no iba a ver nada, así es que he ahí mi primera razón para regresar, me dejó manejar el jet ski y fue muy divertido, me dieron ganas de lanzarme a nadar en aguas más profundas, y lo hice, con la tranquilidad de saber que Oscar me estaba cuidando, luego manejó a alta velocidad y fue otra vez muy divertido, la sonrisa se apoderaba de mi cara y ya era difícil que se me borrara. Me llevó hasta donde llegan los cruceros, Mahahual es zona de cruceros de las mejores navieras, entre ellas Disney Cruise Line, que escogió esa ruta por ser un lugar que encanta a los turistas y cómo no, ahora lo estaba descubriendo por mi cuenta. Oscar me ayudó a planear el viaje perfecto en Mahahual, me enseñó todo lo que se podría hacer en el lugar y los alrededores, y más o menos quedaría así:

Día 1: Llegar y reservar tu viaje a Banco Chinchorro: Es un lugar envuelto por el misterio y ubicado a poco más de 30 km de Mahahual. Este aislado ecosistema es considerado un atolón coralino. Posee una superficie de casi 800 km cuadrados. Las aguas de la laguna arrecifal, comunicada con mar abierto, tienen una profundidad promedio de 5 m y tiene 4 islotes: Cayo Centro, Cayo Lobos, Cayo Norte y Cayo Sur. Ubicado en la zona Norte de Chinchorro, frente a Cayo Norte, se ubica la embarcación 40 Cañones, es un navío de madera, que se encuentra hundido a una profundidad de 5 m., se pueden ver 36 cañones de hierro y el ancla de 5 m de longitud. Este lugar es uno de los favoritos de los buzos experimentados, aquí se puede practicar el buceo y no necesitas ser un profesional, dicen que la experiencia es algo extraordinario, puedes practicar el snorkel también. Este paseo se debe reservar con anticipación para uno de tus días de estancia en Mahahual.

 

Este primer día puedes disfrutar de la playa del hotel 40 Cañones que simplente es la mejor playa del lugar y esto lo constaté personalmente, puedes pedir comida del restaurante hasta las palapas o comer en el restaurante del hotel, está a unos pasos del mar y como ya lo dije antes se come delicioso, te recomiendo probar los camarones al mojo de ajo.

 

En el transcurso del día puedes realizar diferentes actividades como Jet Skii, Paddle Board (en donde yo vi una mantarraya y otra vez volví a quedar impactada con la fauna del lugar), Kayak o puedes tomar un masaje con Flor en la playa y quedar relajado de una vez por todas.

Paddle Board
Paddle Board

Día 2: Este día te recomiendo que visites la Laguna de Bacalar, queda a una hora de Mahahual y es un lugar realmente hermoso, por algo le dicen la Laguna de los 7 colores, también se encuentra ahí el Cenote azul, no te lo puedes perder.

Día 3: Como te cansaste del viaje del día anterior te recomiendo que vuelvas a disfrutar de la playa del hotel y esta vez comas fuera, los lugares que recomienda Oscar son: “El Capitán Mono”, “El Delfín” o “Sulumar”, en estos lugares puedes comer delicioso pescado recién capturado y preparado exquisitamente, en el Restaurante “El Sabor de mi tierra” puedes encontrar variedad de comida mexicana.

 

Por la tarde puedes dar un paseo en bici a lo largo del malecón y te recomiendo probar los helados “La Dolce Vita”, yo comí uno de Almendra y al día siguiente otro de canela: Mamma mia!!!! Qué sabor!!!!

Día 4: Tal vez puede ser el indicado para ir a Banco Chinchorro

Día 5: Puedes ir a dar un paseo en lancha y snorkelear en el arrecife cercano al hotel y lo puedes combinar con ir a conocer la zona arqueológica Chacchoben ubicada cerca del poblado de Los Limones.

Como te podrás dar cuenta, Mahahual es un destino maravilloso, una de las joyas desconocidas de México, un lugar exclusivo a donde por suerte aún no han llegado los turistas tradicionales y definitivamente, el hotel Posada de los 40 Cañones, a mi gusto, el mejor hotel en Mahahual, me encantó admirar el árbol que tienen de vecino en donde nuevamente un animalito me sorprendió, esta vez se trató del pájaro carpintero, al fin lo pude conocer y no sólo verlo en caricatura, la decoración de las habitaciones, tan elegante como lo son los italianos, las camas colgantes y las cabeceras de todos los cuartos, detalles exquisitos y lo que en lo particular me gustó fue que las toallas, tanto las de los cuartos como las de playa olían a suavitel, eso me hizo darme cuenta que 40 Cañones no es un gran resort, es un pequeño hotel boutique en donde el trato de sus propietarios te hace sentir como en casa. Es importante resaltar que 40 Cañones no tiene alberca, la cual creo, no hace falta, ya que el mar es muy bajito, los bebés pueden disfrutar de este chapoteadero natural, y los niños se divierten a lo grande ya que no hay olas porque estas rompen en el arrecife, realmente no necesitas del cloro de una alberca artificial.

 

A pesar de que viajé sola y no conocía a nadie por esos lugares, nunca me sentí como tal, siempre estuve acompañada por alguien, como Adriana y José Manuel que me invitaron a snorkelear y no pude, ellos regresaron fascinados y estaban hospedados en el Hotel Arenas, me vine con una cotización pendiente que me pidieron mientras nadábamos, y no puedo dejar de mencionar a Estrella e Ixchi, quienes fueron mis compañeras de juego en el mar, convertidas en todas unas sirenas, y Estrella que me dejó ver que en esta pequeña comunidad donde conviven mayas e italianos, yo también pude ser parte del lugar aunque fuera por un momento ……. ¡Gracias Eva y Marco, por este maravilloso regalo!